Lo que importa
Lisa, sin rugosidades, blanca y manchada por pies calzados, pared de mi claustro. Oscura, la luz entra como una fina navaja, disimulando la suciedad. Se amontona el desorden, empuja por sentirse primero.
Cojo un cigarro tumbado en la cama, jugándomela a dormirme y ser fuego. Cierro la puerta, lleno de humo la opacidad más opaca, no quiero verla y la veo. Mi mente se escapa y a ti regresa, rezo a mis dioses para que te vayas. Me levanto y meo, me vuelvo a tumbar, enciendo otro cigarro y espero.
Sigue el malestar, ese demonio que late en mi cabeza, que sube por mi garganta. Necesito líquido, necesito limpiarme, necesito sacar la roña de mi vida. Suena el teléfono, no miro quién es, lo silencio y sigo mirando al techo. Ya llamaré, o ya llamarán, no sé que haré entonces, no sé que hacer ahora.
Sigo aquí, y para bien o para mal, no sé si es lo que importa, pero es lo que hay.


golosinas dijo
y lo que hay siempre es mucho. en esos momentos solo nos tenemos a uno mismo. somos nuestro mejor compañero para lo bueno y malo.
un texto genial.
saluditos.
11 Mayo 2008 | 08:54 PM