ROMPER

Cuando salgo de casa sin saber a dónde voy, sé que voy a todas partes, hago lo que puedo por no detenerme a verme perdido, sin meta pierdo el sentido y me muevo por señales, me muevo hacia cualquier otra parte fuera de mi, del tiempo, en el mundo. Me siento más vivo que las veces en que el mundo me mueve, marca mi ritmo y me oprime a tener reloj. Maldito horario de presidiario libre, de ahora come, ahora trabaja, ahora duerme, ahora despierta. Si tengo horario y me doy el lujo de saltarlo un día, al siguiente sufro la resaca o el cansancio, y al otro me lo pienso dos veces antes de volver a romper esa rutina (castigo) , y así voy pasando el calendario, hasta que un día, harto de ver que la vida no se repite ni hay dos oportunidades iguales, rompo con todo, adiós horario, hasta luego amigos, hasta nunca amores no decididos, te diré algo mama, os traeré algo hermanos, volveré cambiado para volver a ser el mismo.

ELLA/S

Sus ojos, sus bocas, sus hombros, sus pechos, sus cinturas, sus traseros, sus piernas, sus curvas, sus gestos, sus sonrisas, sus lágrimas, sus voces, sus pasos, sus poses, sus palabras, sus momentos, sus vidas, sus sueños…todo cuenta:

Ella que me dice tus ojos; ella que me dice tus risas; ella que me dice tu pecho; ella que me dice tu voz; ella que me dice tus sueños; ella que me dice tus poses; ella que me dice que soy yo quién le dice; ella que me dice que es ella quién me dice y soy yo quién se dice que es ella la que me dice; ella que sabe como yo sé que ella sabe como yo; ella que me dice soy yo quién te dice y eres tú quién me sueña diciéndote lo qué nunca te dije sin soñar entre gestos y momentos tus palabras de amor… es ella…¡es ella! ¿soy yo?

AL POETA MALDITO

Mal tumbado, mal cubierto por sabanas mal limpiadas, pienso en lo malo que es verlo todo mal. Pienso en los días en que el mal era una rutina, mal hacia mi, mal hacia todos, mal hacia el mundo. Mal pensaba o mal vivía, mientras maldecía aquella absurda sinfonía comercial, mal vestía con residuos de muchos malos años de mal vestir, mal comía todo lo malo que me pudiera hacer mal, y volaba en delirantes distopías cubiertas por serrín, aterrizaba empapando de malos olores por malos sudores esas sabanas mal limpiadas que me mal cubrían, y así, mal otra vez, bailo esas sinfonías, hago mal mi bien y me mal atiborro de licores, de malos vinos, de malos vuelos, de mal aterrizar. Malas noches, me despido deseando que este mal escribir sea un mal mayor a este mal dormir.